Shakespeare



Shakespeare dijo que la vida era un escenario.
Ahí, estamos nosotros; Tercer Acto, Escena I; con nuestro ser o no ser. Imitando a Hamlet, creyéndonos que nuestra relación en problemas supera a la de un Reino de corrupción. Nunca vamos a ser, ¿O es que siempre lo seremos? ; Hamlet no lo fue, o tal vez sí lo fue, y nunca entendí la obra. Siempre pensé que Shakespeare era sobrestimado. Difícil de comprender y de analizar; cual era el punto de entender a personajes tan complejos y encima descifrar la metáfora eterna de sus versos.
Ahora entiendo
Esos somos nosotros. Los eternos complicados. Los que entienden a los demás; pero nunca a sí mismos.
Los que viven entre metáforas para disfrazar su realidad.

Shakespeare dijo que la vida era un escenario.
Ahí, estamos nosotros, otra vez; Primer Acto, Escena V; con nuestra fatalidad, condenados por las estrellas a nunca estar juntos, “a pair of star-crossed lovers”, hell thats what we are! Y nunca lo estaremos y nunca lo vamos a ser. Porque el Destino está en nuestra contra. Como para Romeo y Julieta. Tal vez nosotros no tengamos su trágico final, no moriremos en las piernas del otro jurando amor eterno. No. A nosotros las estrellas nos castigaron de peor manera. Ellos, murieron por su amor, para unirse en otra realidad. Nosotros, que por nuestro amor viviremos para separarnos más y más en esta misma vida.

Shakespeare dijo que la vida era un escenario.
Ahí estamos, nosotros; Segundo Acto; Escena V de nuestras vidas. Yo cansada de esperar y tú, cansado de callar. Y yo ya no te espero y tú ya olvidaste lo que callabas.

Hoy creo que el único defecto que tienen estos cuentos, estas historias, estas obras maestras de la literatura es que al fin y al cabo, la ficción no es más que ficción, por más realidad que tenga. Porque Romeo y Julieta nunca existieron y Hamlet nunca vio al espectro de su padre.
Porque yo estoy cansada de esperar y tú estas cansado de callar.

Pero aun así te espero
Y tú, aun así, te callas

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